El polvo es el mayor enemigo de la electrónica y de la mecánica, y con un poco de humedad puede convertirse en corrosivo o conductor, y deteriorar componentes o provocar cortocircuitos, y aunque Roomba sea un “limpiador” también necesita ser limpiado como cualquier otro aparato, o incluso más todavía precisamente por la cantidad de polvo que remueve y traga.
Hace poco decidimos comprar un robot limpiador Roomba para ver qué tal funcionaba, porque nos habían hablado maravillas de él, pero por su precio no nos atrevíamos a comprar uno nuevo y que al final no fuera para tanto, y buscamos un modelo de segunda mano. Le preguntamos a un amigo que lo tenía, y nos dijo que quería venderlo para comprarse un modelo nuevo especial para mascotas. Le pedimos un periodo de prueba y nos lo dejó para ver si nos convencía, y al final nos lo quedamos por un precio muy razonable.
Al principio el Roomba funcionaba estupendamente, pese a ser un modelo antiguo y básico, hacía lo que tiene que hacer, y desde luego es un electrodoméstico muy útil, equiparable a la lavadora o al lavavajillas, ya que hace un trabajo excepcional.
Pero llegó un día que hacía cosas muy raras. Lo ponías en marcha y empezaba a ir hacia atrás, hacía círculos y volvía a recular, y no había manera de que avanzara más de medio metro, y después de revisar sus componentes externos, descubrí que el cabezal delantero, que se retrae al chocar con una pared, se había quedado atascado y no salía, y claro, el pobre bicho se creía que estaba encerrado entre cuatro paredes y chocando constantemente.
En un primer momento pensé que podría haberse roto algo y que tal vez no tuviera solución, pero antes de darlo por perdido, me decidí a hacerle una autopsia y verlo por dentro, un poco por curiosidad técnica y sobre todo por intentar localizar la avería.
Desmontar el iRobot Roomba SE
Leer el resto del artículo »