El polvo es el mayor enemigo de la electrónica y de la mecánica, y con un poco de humedad puede convertirse en corrosivo o conductor, y deteriorar componentes o provocar cortocircuitos, y aunque Roomba sea un “limpiador” también necesita ser limpiado como cualquier otro aparato, o incluso más todavía precisamente por la cantidad de polvo que remueve y traga.
Hace poco decidimos comprar un robot limpiador Roomba para ver qué tal funcionaba, porque nos habían hablado maravillas de él, pero por su precio no nos atrevíamos a comprar uno nuevo y que al final no fuera para tanto, y buscamos un modelo de segunda mano. Le preguntamos a un amigo que lo tenía, y nos dijo que quería venderlo para comprarse un modelo nuevo especial para mascotas. Le pedimos un periodo de prueba y nos lo dejó para ver si nos convencía, y al final nos lo quedamos por un precio muy razonable.
Al principio el Roomba funcionaba estupendamente, pese a ser un modelo antiguo y básico, hacía lo que tiene que hacer, y desde luego es un electrodoméstico muy útil, equiparable a la lavadora o al lavavajillas, ya que hace un trabajo excepcional.
Pero llegó un día que hacía cosas muy raras. Lo ponías en marcha y empezaba a ir hacia atrás, hacía círculos y volvía a recular, y no había manera de que avanzara más de medio metro, y después de revisar sus componentes externos, descubrí que el cabezal delantero, que se retrae al chocar con una pared, se había quedado atascado y no salía, y claro, el pobre bicho se creía que estaba encerrado entre cuatro paredes y chocando constantemente.
En un primer momento pensé que podría haberse roto algo y que tal vez no tuviera solución, pero antes de darlo por perdido, me decidí a hacerle una autopsia y verlo por dentro, un poco por curiosidad técnica y sobre todo por intentar localizar la avería.
Desmontar el iRobot Roomba SE
Desmontarlo es bastante sencillo, aunque hay que ir con cuidado, ya que las 2 tapas principales van conectadas con un cable bastante corto y un tirón podría dañarlo, hay que desconectarlos tirando con los dedos. Según el tiempo y el uso que tenga el aparato, si nunca se ha realizado una limpieza a fondo, tener en cuenta que va a salir bastante polvo de dentro y que ensuciará un poco. Cuidado los alérgicos porque terminaremos por tragar un poco de polvo.
En primer lugar, retiraremos todas las piezas que limpiamos normalmente (o al menos deberíamos): cepillos, depósito de residuos trasero, batería y la rejilla.
Recomendable tener a mano estas herramientas:
- 2 destornilladores de punta de cruz, tamaños mediano y pequeño, con buena empuñadura.
- Pinzas de extracción, para sacar las bolas de pelusas de los rincones más difíciles
- Brocha pequeña, para barrer el polvo sin dañar ningún componente electrónico
- Opcional: Aspiradora para succionar parte del polvo.
A continuación, lo ponemos patas arriba y quitamos primero las escobillas de hélice que tiene, para quitar pelos, hilos o cualquier cosa que se haya podido enrollar en el eje.

Escobillas en hélice
Después hay que quitar el frontal, quitando los tornillos que lo sujetan, y a continuación el resto de tornillos que hay visibles distribuidos por toda la parte inferior. Si hemos quitado todos los tornillos, le damos la vuelta y lo ponemos de nuevo de pie, y las tapas saldrán con relativa facilidad, recordando tener cuidado de no arrancar los cables que van conectados a las tapas. Fijarse dónde va cada tornillo porque hay 3 tipos distintos.

Suciedad acumulada en el Roomba

Polvo escondido en los rincones

Empezamos desmontando el cabezal frontal

Pelos enrollados en el eje del motor
Y a partir de aquí, a limpiar lo que veamos. Yo primero retiro con las pinzas las enormes bolas de pelusas que hay en los recovecos del aparato, y después con la brocha voy barriendo a fondo para sacar el polvo. Para hacer esto, mejor meter el Roomba en el fregadero o en la bañera ¡pero secos! y evitamos llenar todo de polvo. A la hora de barrer, hacerlo con la brocha hacia arriba para que la gravedad vaya sacándolo todo, y también podemos darle unos golpecitos desde arriba para ayudar a que caiga lo más inaccesible.

Roomba limpio de polvo y pelusas
Y ya está, tenemos limpio nuestro Roomba por dentro. Posiblemente se pueda hacer la limpieza más a fondo si cabe, pero necesitaríamos más tiempo y ello implicaría diseccionarlo por completo. Ahora a montarlo de nuevo, recordando el orden inverso de cómo lo hemos desmontado y dónde iba cada tornillo. La parte más complicada es el frontal, que tiene unas guías laterales y cuesta un poco encajarlo, pero es sencillo.
Y lo más importante es que esta limpieza consiguió resucitar al Roomba, ahora va como la seda y de nuevo anda por ahí combatiendo las pelusas y erradicando el polvo a su paso
Etiquetas: iRobot, Limpieza, Mantenimiento, Roomba
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